El cine, Bardem y la hipocresía.



He de reconocer que estoy algo desfasada últimamente. Este está siendo mi año, he de reconocerlo. Y lo es (aunque os vaya a parecer una estupidez), entre otras cosas, porque no tengo tiempo para ver la TV. Eso es bueno. Realmente bueno.
Había oído hablar del famoso discurso –exageradamente criticado, para mi entender que dio Javier Bardem en los Goya de este año. Sí, hace ya demasiado de eso –casi un mes–, pero quiero revindicar el derecho a la indignación. A la indignación por lo que sea y por lo que nos dé la gana. A mí me indignan muchas cosas. Realmente soy de indignación fácil. Y me indigna la indignación que supuso a tantos este hecho.
Diversos medios de comunicación se han hecho eco de las palabras de los usuarios en Twitter: “muchos usuarios han aprovechado el momento para resaltar la presunta "hipocresía" de Bardem por apoyar en más de una ocasión con sus palabras  a los más desfavorecidos y a los que sufren el recorte del gobierno, pero, paralelamente, viviendo en una burbuja de lujo y caprichos”, como apuntaba el pasado 11 de febrero el periódico digital de La Vanguardia.
Todo eso no son opiniones mías. Simplemente, trasmito la repercusión que causó en el público. 

Podría decir muchas cosas, pero simplemente diré que si mañana te toca la lotería y te haces rico, parece que a la sociedad no le parecerá bien que reivindiques tu opinión con libertad. No podrás sentirte indignado por los recortes, porque eres rico. Ser rico te impide sentirte indignado por los demás.
Bardem no paga impuestos en España. Que mal, que mal, que mal. Por favor, que mal. Vive en EE.UU desde hace años, pero que no pague impuestos aquí, está mal. Si tanto molesta, que alguien cierre sus empresas o que deje de acudir a ellas.
A este respecto diré que tengo un amigo que lleva más de nueve años viviendo fuera de su país y que NO paga impuestos allí. Pero a veces se siente indignado por la situación que se vive en su patria. ¡Oh, Dios mío! ¿Cómo osa indignarse? Si no paga impuestos en ese país, si tiene una carrera y un trabajo estable… ¿Cómo se atreve? Alguien debería apedrearlo. Recuerda: si te vas de tu país, pierdes el derecho a indignarte por todo lo que pase en éste.
También se han oído críticas en su contra por defender un cine en el que no invierte. Supongo que si tanto defiende el cine Español, debería invertir más en él. ¿No es así? Claro, algunos piensan que sí. Porque seguro que ninguno de los que piensan eso han ido a ver “El lobo de Wall Street”, “12 años de exclavitud” o “La gran estafa americana”, sino que han ido directos a ver “La herida”, “Vivir es fácil con los ojos cerrados” y “Stockholm”.
Parece que estoy defendiendo efusivamente la actuación de Bardem, que logró disipar la atención del público con respecto a la ausencia de Wert en el festival –algo, sin duda, mucho menos importante que el discurso del actor (ironía), pero no es así. No defiendo a Bardem, ni ciertas cosas que hace o que tienen que ver con él (ERES, nombres de calles y demás polémicas). Ni siquiera tengo claro que me caiga bien. Simplemente, quiero reivindicar el derecho a la indignación. Indignarse es sano.

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7 comentarios:

  1. Me indigna leer este blog.

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    1. Me parece muy bien. Indignarse es muy sano, compañero.

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  2. Creo que actualmente ser español está lleno de tópicos, podría poner mil ejemplos pero en resumidas cuentas hasta que no te guste comer jamón serrano está mal visto. Porque aquí (sin intención de generalizar y abarcar a cada español) estamos acostumbrados a criticarlo todo, hasta como deben indignarse o si deben hacerlo los demás. Porque soy española, me indigno y no me gusta el jamón serrano.

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    1. Estoy de acuerdo con lo que dices. Es difícil indignarse por cualquier cosa sin que otra persona te critique por ello. Así funciona aquí la libertad de expresión.
      Gracias por comentar.

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    1. Muchas gracias, individuo/a que respeta la libertad de expresión de forma asertiva.
      Siempre a tu disposición.

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