Sé que no te amé, pero te quise



Sé que no te amé, pero sé que quise amarte. No por ti, sino por mí. Supongo que por eso sé que no fue amor, porque el amor no es tan egoísta. 
 
Sé que no te amé, porque sólo eras el actor de mi película. Quería pensar que podía volver a querer a alguien. Quería renovar mis recuerdos con algo distinto, con distintos besos, con distintas caricias, con distintos momentos. Quería que fueras la prueba de que puedo volver a empezar y, por un tiempo, sentí que era así. Nunca te engañé, pero sí me engañé a mí misma

Sé que no te amé, porque no presté atención en conocer quién realmente eres, porque no me hacía falta; sé lo que quería que fueras, y en eso te convertí. Quería que te gustara arriesgar, quería poder hablar contigo de cualquier cosa y que aparecieras en mi casa de madrugada sin avisar sólo por el placer de poder verme; quería que fueras mi héroe. Pero tú no eras ese, y cada cosa que no eras me defraudaba. Que fumaras me defraudó, tus breves ausencias me defraudaron, tu manera de besarme me defraudó. Y yo, tan injusta, te culpé por mi propio error de haberte inventado. Porque tú nunca serás mi héroe.

Sé que no te amé, pero te quise. Te quise con un querer fugaz que no hizo daño, con esa manera de querer que no puede rasgar un corazón pero sí enseñarle. Te quise por demostrarme que no todas las historias terminan mal, y que no todas las historias que terminan duelen. Te quise por ser más que un romance, aunque menos que un amor.

Sé que no te amé, porque dejé de quererte tan rápido como te quise.
 

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