Amor y Odio



Hace frío, soy consciente de ello porque llueve y el viento hace temblar los cristales de las ventanas, pero mi cuerpo arde y el fuego me consume por dentro. Los estaba odiando. El odio hacia ellos era itinerante, el amor no. Los quería siempre desde que los conocía, pero en ocasiones necesitaba gritarles y escupirles improperios para apaciguar ese fuego, que era tan invisible como mi propia enfermedad.
Odio a las personas que me dicen “¡Ay, pobre!”, odio las personas que se niegan a subirme la caja de mudanza por las escaleras aludiendo que también están cansadas. También. Esa manera de comparar mi cansancio con el suyo, como hacen todos. Odio a cada persona que me dice que la casa no está lo suficientemente ordenada. Odio a las personas que me dicen que “también” se fatigan porque tienen asma. Odio a esas personas que me dicen que duermo demasiado. Odio a las personas que me dicen que soy perezosa. Odio a las personas que me miran mal por no ceder el asiento en el autobús –a pesar de que casi siempre lo cedo–. Odio con todas mis fuerzas a las personas que fuman delante de mí. Generalmente, odio a las personas que fuman. Odio a las personas que infravaloran lo invisible. Odio a las personas que me dicen que soy una luchadora y una valiente, porque no lo soy. Valiente es quien puede decidir luchar o huir, y decide quedarse. Si yo pudiera, hacía mucho tiempo que me habría ido corriendo. Odio ese 0,03% de probabilidades de ser FiQui.
Odio a las personas que me dicen que me quieren y que dicen ser mis amigos y que aún no se han leído mi libro –o al menos han tenido intención de hacerlo–. Odio a esa persona que me dijo “cualquiera puede escribir un libro, todo es ponerse”. Odio a las personas a las que le pido que compartan un enlace que para mí es importante y no lo hacen. Odio las personas que aún no se han enterado de que me da asco el pulpo. Odio las personas que me dicen que mi forma de vestir no es “normal”.
Odio las personas que esperan algo de mí cuando encajan en varias cuestiones de las anteriormente mencionadas. Odio a los que me creen egoísta, por esperar algo que no merecen.
Amo mi habitación. Amo vivir sola. Amo tener bastantes buenos amigos. Amo a mi hermano sobre todas las cosas. Amo estar viva. Amo escribir. Amo las excursiones de fin de semana con mis amigas, amo cotillear con ellas, amo salir con ellas y amo cuando ponemos motes. Amo a las personas que se han mostrado involucradas con mi libro. Amo el silencio, pero amo ACDC. Amo comer alitas de pollo. Amo ir sacando adelante mis estudios –aunque sea poco a poco–, y amo haber terminado todo lo que empecé. Amo haber amado, y amo haber dejado de amar.
Amo haber ganado el primer premio de un concurso narrativo, aunque sólo tuvieran opción de presentarse las personas que estudian en mi centro. Amo haber ganado con un relato cuyo título era “Nunca te amé”.


6 comentarios:

  1. Esto es un poco como las listas de Nick Hornby ("Things I love", "Things I hate"). Suena sincero pero yo le intercalaría un poquito de humor. ¿O ya lo hiciste y no me di cuenta?

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    1. La verdad es que no. La verdad es que estaba enfadada cuando lo escribí.
      Normalmente, o eso creo y trato de hacer, suelo añadir un toque sarcástico e irónico a mis entradas, pero esta vez me dejé llevar por el momento jeje.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo!

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    2. Se notó. Y hacés bien en usar tu blog para descargarte. En mi humilde opinión, escribís muy bien. Seguí Tuiteando cada vez que escribas así me entero y lo leo. Gracias a vos.

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  2. me encantó como has escrito tu amor-odio te sigo eres fantástica escribiendo, aunque sea lo que sientes o piensas

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    1. Muchas gracias, Susana. Me alegra que te guste el blog.
      Un saludo.

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