Lo que me ha traído la mochila de oxígeno

He de reconocer que lloré en mi casa, sola. Debieron de ser unos segundos, no más, pero me dije a mi misma que tenía derecho a llorar un rato y después sería el momento de asumirlo. Porque llorar no iba a arreglar nada. Ni enfadarme, ni quejarme, ni deprimirme. Así que lo asumí y me puse un capítulo de APM para animarme. Y funcionó. 

El primer bache que me encontré fue descubrir que la mochila no dura más de una hora sin cargar, por lo que tenía que ir siempre a un sitio donde hubiera un enchufe. Me lo tomo como algo temporal hasta la operación, así que toca acostumbrarme. 

Algo con lo que no contaba es la consideración de la gente. Pensaba que muchas personas me mirarían y murmurarían al verme pasar con los tubos y la mochila, pero lo cierto es que nadie se fija demasiado en mí, o por lo menos lo disimulan. Excepto los niños, claro, pero ellos son así de espontáneos. 

Aunque la mochila también me ha dado cosas buenas. Lo mejor que me ha enseñado es darme cuenta de los buenos amigos que tengo. En fin, ya sabía que tenía buenos amigos, pero en momentos así supongo que se aprecian más. No soy de esa clase de personas que suele estar dando las gracias todo el rato, lo que no me convierte en una desagradecida, porque intento demostrarlo de otra forma, pero bueno, me hace sentir bien ver que mis amigos se preocupan por mi, por quedar en un sitio con enchufe, se mueven para venir a buscarme, se informan, se leen manuales larguísimos sobre el trasplante, me suben y me bajan la mochila por las escaleras, me traen a casa mi batido favorito de mi lugar favorito, hablan con mis médicos. Todas esas cosas que hacen que los quiera cada vez más y que me parezca que, con ellos, esta situación no es tan horrible. 

Al igual que mi madre. No suelo hablar mucho de ella, pero lo que está haciendo es sobrehumano. Una madre es una madre. 

Y mi hermano Pablo, que lo quiero más que a nada en el mundo, que duerme conmigo y me hace "cosquis", que limita su tiempo de jugar a la play para ver pelis conmigo y me cuida como ningún otro hombre lo hará jamás, y eso con sus trece añitos. También Iria, que vio los papeles cambiados al tener que hacerme la comida y cuidarme todo lo mejor que sabe. 

Pero lo más curioso que ha dado la mochila es demostrarme que es una "Espanta capullos" y una gran "Selecciona hombres". Directamente diré que es de analizar cómo alguien se "interesa" por verte y saber de ti  cuando todo está bien, y de qué manera desaparece cuando este problema se presenta. Ve lo que sucede a través de fotografías, pero ya no tiene tanto interés en verte. Realmente no me importa en el sentido se me ha roto el corazón, pero me da mucho asco saber que he compartido cosas con alguien así. Y bueno, con lo de "Selecciona hombres"... No tengo mucho que añadir, simplemente gracias a toda persona que ve más allá de todo esto. 

3 comentarios:

  1. Estas situaciones actuan como selección natural y situan a cada uno en su sitio.
    Un fuerte abrazo para ti y para los tuyos y te deseo que pronto se cumplan tus sueños.

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  2. Mis mejores deseos Andrea, eres una mujer fuerte aunque tu salud no quiera acompañarte en ese aspecto.

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